Armas de caza y violencia: lo que muestran los datos suizos
Suiza cuenta con entre 2,3 y 4,5 millones de armas de fuego en manos privadas: unas 45 armas por cada 100 habitantes. Las armas de caza constituyen una parte importante de este parque. En la mitad de todos los homicidios domésticos se utiliza un arma de fuego. Cuántos de estos delitos los cometen personas con licencia de caza nadie lo sabe en Suiza: la estadística simplemente no lo registra.
Más de una cuarta parte de todos los hogares suizos posee un arma de fuego.
En los hogares de cazadores, el arma no es un objeto excepcional, sino un componente fijo del equipo de ocio. Las escopetas de caza y los rifles están diseñados para matar a seres vivos. Esto no es un juicio moral, sino un hecho técnico: se diferencian categóricamente de unos prismáticos o de una mochila de senderismo.
El Dossier sobre caza y armas deja constancia de que no existe ningún registro completo y de acceso público de todas las armas de caza en Suiza. Numerosos parques de armas más antiguos, adquiridos antes de las obligaciones modernas de registro, son invisibles para el Estado.
Feminicidios y armas de fuego: las cifras conocidas
En Suiza muere, de media, una mujer cada dos semanas a consecuencia de la violencia doméstica. En 2024 la policía registró 21’127 delitos en el ámbito de la violencia doméstica, un aumento del 6 por ciento respecto al año anterior; el 70 por ciento de las víctimas eran mujeres.
En los homicidios domésticos con arma de fuego, los actos de violencia terminan de forma mortal en el 45 por ciento de los casos. Las armas de fuego convierten las situaciones de violencia en mortales con una frecuencia significativamente mayor. Estudios internacionales confirman esta relación: cuanto más fácilmente accesibles son las armas de fuego en un hogar, mayor es el riesgo de homicidios, especialmente para mujeres y niños.
El silencio de la estadística
La pregunta decisiva —cuántos autores de delitos de violencia doméstica con armas de fuego poseen una licencia de caza— ninguna autoridad suiza la responde. Ni la Estadística Policial de Criminalidad (PKS) ni las autoridades cantonales de caza registran sistemáticamente esta conexión. Esto no es una negligencia: es una decisión estructural que hace que el riesgo que emana de los hogares de cazadores permanezca estadísticamente invisible.
El Dossier sobre caza y armas documenta esta laguna de datos y muestra lo que se conoce y lo que sistemáticamente no se registra.
Evidencia internacional: lo que muestran los estudios
En otros países se dispone de datos más detallados. En Estados Unidos, donde la relación entre la posesión de armas de fuego y la violencia doméstica está bien investigada, los estudios demuestran que el acceso a un arma de fuego multiplica por 5 el riesgo de morir en un delito de violencia doméstica. En los hogares con armas de caza, el acceso al arma suele ser especialmente fácil: la munición está a mano, el rifle está cargado o es fácil de cargar.
Tras la masacre de Port Arthur en 1996, Australia endureció drásticamente las leyes sobre armas, con un efecto cuantificable en la tasa de homicidios domésticos cometidos con armas de fuego. Suiza no ha seguido este camino.
El permiso de caza como punto ciego de la prevención
En Suiza, las personas con antecedentes de violencia doméstica pueden, en determinadas circunstancias, seguir poseyendo un permiso de caza y portar armas. La coordinación entre las autoridades de caza y el sistema de protección civil y de persecución penal es deficiente. Quien es condenado por violencia doméstica no pierde automáticamente la autorización de caza, una situación que en otros países hace tiempo que se considera insostenible.
El dossier sobre leyes de caza y control analiza qué instrumentos jurídicos existen y dónde están las lagunas.
Reacciones políticas: entre la relativización y la reforma
En el debate político suizo apenas se aborda la relación entre las armas de caza y la violencia doméstica. Las asociaciones de caza subrayan que las «armas legales» no son el problema, una argumentación que oculta sistemáticamente la cuestión del riesgo en los hogares de cazadores. Las propuestas de reforma que exigen una vinculación más estrecha entre la legislación sobre armas y la protección frente a la violencia tropiezan con la resistencia del entorno cinegético.
Y, sin embargo, el problema de los datos tendría solución: una adaptación de la estadística policial criminal que registrara la situación de posesión de armas de los autores —incluido el permiso de caza— pondría el debate sobre una base empírica. Que esto no ocurra es una decisión política.
Conclusión
La relación entre las armas de caza y la violencia no puede registrarse estadísticamente de forma completa en Suiza, no porque no exista, sino porque no se recopilan los datos. Lo que se sabe: las armas de fuego incrementan considerablemente el riesgo de muerte en casos de violencia doméstica. Las armas de caza están presentes y listas para usar en los hogares suizos. Y quien posee una licencia de caza no es un garante verificado de seguridad en el entorno doméstico.
Pueden encontrarse análisis más detallados en el Dossier sobre caza y armas así como en el dossier sobre Leyes de caza y control.
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