Más de 1 millón de osos abatidos como trofeos: EE. UU. en su delirio cinegético
Un nuevo informe revela: más de 1,2 millones de osos abatidos en 25 años. La caza de trofeos en EE. UU. alcanza cifras récord, pese al amplio rechazo.
Un informe de Humane World for Animals revela la cruel magnitud de la caza de trofeos de osos negros en Norteamérica.
Entre el año 2000 y 2024 se abatieron legalmente como trofeos más de 1 millón de osos (1.014.773) en EE. UU.. A ello se suma un número desconocido de oseznos que murieron miserablemente después de que los hobby hunters mataran a sus madres. Junto con los trofeos importados de Canadá, la cifra de animales abatidos en los últimos 25 años asciende a unos 1,2 millones de osos.
Wisconsin, Pensilvania y Maine: a la cabeza en matanzas
Según el nuevo informe de Humane World for Animals, tres estados encabezan la triste estadística:
- Wisconsin: 92’112 osos abatidos
- Pensilvania: 83’914
- Maine: 81’489
Estas cifras revelan una imagen escalofriante de una industria cinegética que se aleja cada vez más de los principios ecológicos o éticos.
Caza pese a la disminución del número de cazadores: la paradoja
Aunque el número de cazadores en EE. UU. ha disminuido notablemente en las últimas dos décadas, la caza de osos sigue aumentando. En el año 2000 se abatieron unos 34’000 osos, y en 2023 ya 51’000, el año más letal de todo el periodo estudiado.
Esta evolución demuestra: la caza de osos hace tiempo que dejó de ser un medio de «regulación de poblaciones» para convertirse en un hobby comercial con carácter de trofeo.
«Exterminio sin sentido»: Humane World for Animals da la voz de alarma
Los cazadores de trofeos han exterminado sin sentido más de un millón de osos negros en solo 25 años,
declara Wendy Keefover, responsable del área de protección de la fauna silvestre en Humane World for Animals.
Critica que las autoridades estatales justifiquen a menudo la caza con supuestas preocupaciones de seguridad. Sin embargo, las cifras lo desmienten: pese al aumento de los abatimientos, el número de ataques de osos, ya de por sí poco frecuentes, no ha disminuido.
En otras palabras: matar osos no hace más seguras a las personas, sino que sirve únicamente para satisfacer la vanidad cinegética.
Métodos de caza brutales: cebos, trampas y perros
Muchos estados permiten prácticas que, incluso en el siglo XXI, parecen propias de otra época:
- Caza de primavera, en la que se matan a osas madres en periodo de lactancia.
- Cebar con comida basura para atraer a los osos.
- Cacería con perros, en la que también resultan heridos otros animales salvajes.
- Caza con arco, en la que muchos animales no mueren de inmediato, sino que perecen entre sufrimientos.
- Trampeo, que sigue estando permitido en Alaska y Maine.
Estos métodos contradicen rotundamente cualquier noción de «ética cinegética» y revelan hasta qué punto la caza de trofeos está arraigada en la cultura estadounidense.
Los osos negros como mercancía comercial internacional
Hoy en día, los osos negros son el trofeo de mamífero más importado a los Estados Unidos. Cada año se importan alrededor de 6’000 trofeos de oso, más de 13 veces la cantidad de la segunda especie más importada, el babuino chacma.
Entre 1999 y 2023 se comerciaron internacionalmente, según datos de CITES, 175’438 partes corporales de osos negros.
La sociedad contra la caza de trofeos, pero la política se mantiene inactiva
Según encuestas representativas, el 76 % de la población estadounidense rechaza la caza de trofeos de osos negros.
También en estados como Florida, Alaska y California el rechazo es igualmente elevado.
Aun así, las autoridades siguen apostando por cuotas de caza, caza con cebo y licencias comerciales, en lugar de resolver los conflictos entre el ser humano y el oso mediante la gestión de residuos, la retirada de alimentos o la educación.
Una llamada de atención para los próximos 25 años
La despiadada matanza de osos negros debe agudizar nuestra conciencia colectiva. Los próximos 25 años deben ajustarse mejor a los valores de los estadounidenses, exige Keefover.
El informe es una llamada de atención para la política y la sociedad: se necesita poner fin a la caza de trofeos de osos, en los Estados Unidos, Canadá y en todo el mundo.
Las cifras muestran lo lejos que se ha alejado la política cinegética en Norteamérica de una ética de protección de la fauna salvaje. Mientras que los osos se consideran un símbolo de libertad y naturaleza, son matados sistemáticamente, a menudo con justificaciones endebles.
La caza del oso no es ni necesaria ni humanitaria. Es una reliquia de tiempos pasados, y su fin sería un avance para la ética animal y la conservación de la naturaleza.
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