Formatos de ocio que maltratan a los animales y ferias de terrariofilia
Se encarga al Consejo de Gobierno que, en colaboración con las autoridades federales y cantonales competentes así como con los municipios, garantice que los eventos con animales, como las ferias de caza, pesca deportiva y terrariofilia, en territorio cantonal cumplan estrictamente con la Ley de Protección de los Animales (TSchG; SR 455) y la Ordenanza de Protección de los Animales (TSchV; SR 455.1) y dejen de contribuir a la normalización o legitimación del maltrato animal.
En particular, se le encarga:
- Examinar e informar en qué medida, dentro del territorio del cantón, mediante ferias y formatos de eventos que escenifican la caza, la pesca deportiva y la terrariofilia como mundos de ocio y consumo, se produce una legitimación de hecho de formas de tenencia y prácticas que pueden constituir el delito de maltrato animal según el art. 26 TSchG (maltrato, abandono, esfuerzo excesivo innecesario o desprecio de la dignidad de los animales) u otras disposiciones penales del derecho de protección animal.
- Garantizar que en los eventos con animales vivos (en particular la terrariofilia) se controle sistemáticamente si se cumplen los requisitos legales mínimos en cuanto a tenencia, cuidado, transporte y venta, y que, ante la sospecha de tenencias ilegales o que impliquen maltrato animal, se inicien de forma consecuente procedimientos penales y administrativos.
- Instar a los municipios y a los lugares de eventos (p. ej. centros de ferias y las llamadas arenas medioambientales o de experiencias) a no reducir su papel a una supuesta «plataforma neutral», sino a garantizar, al conceder autorizaciones, en los alquileres y en la publicidad, que no se apoyen formatos que normalicen o minimicen las deficiencias sistémicas en la tenencia de animales, por ejemplo en la terrariofilia.
- Proponer cómo pueden utilizarse las condiciones de autorización, los permisos de publicidad y carteles en el espacio público, las exigencias en materia de seguridad, protección animal y derecho alimentario, así como la colaboración con los organismos cantonales especializados, de modo que los eventos con mayor riesgo de infracciones contra la Ley de Protección de los Animales puedan detectarse a tiempo, controlarse estrictamente o prohibirse.
- Mostrar con qué medidas de sensibilización e información (p. ej. en colaboración con organizaciones de protección animal reconocidas) puede informarse a la población sobre el riesgo penal de las tenencias que implican maltrato animal, en particular en el ámbito de la tenencia de reptiles y animales exóticos.
Justificación
La Ley de Protección Animal suiza obliga a respetar la dignidad del animal y a no causarle dolores, sufrimientos, daños o miedos evitables. El art. 26 de la Ley de Protección Animal sanciona el maltrato animal —en concreto, los malos tratos, la negligencia, el esfuerzo excesivo innecesario y el menosprecio de la dignidad—.
A pesar de esta clara situación jurídica, también en nuestro cantón se están estableciendo formatos de eventos que presentan el uso de animales como entretenimiento, objeto de consumo o diversión de ocio, normalizando así formas problemáticas de tenencia y uso. Ejemplos de Suiza muestran que, bajo el paraguas de «arenas medioambientales» o «arenas de experiencias», se escenifican la caza, la pesca deportiva y, en particular, la terrariofilia como mundos de ocio legítimos, aunque en el ámbito de la tenencia de reptiles hay que suponer la existencia de decenas de miles de formas de tenencia potencialmente crueles y punibles.
Cuando los organizadores y los municipios se declaran «instancia no moral» y se repliegan a un papel de mera plataforma de debate, esto choca con la obligación legal de respetar la dignidad de los animales y de prevenir el maltrato animal. Los municipios disponen de palancas reales como autorizaciones, condiciones, normas publicitarias y la cooperación con los servicios especializados cantonales para impedir, o al menos limitar claramente, los formatos crueles con los animales.
Por ello, la presente moción exige una clarificación de las competencias, un uso más consecuente de estos instrumentos, así como un refuerzo de los controles y de la sensibilización, para que los eventos en territorio cantonal no contribuyan ni directa ni indirectamente a la legitimación del maltrato animal.
