2 de abril de 2026, 01:28

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Preguntas frecuentes

¿Qué dice la psicología sobre los cazadores aficionados?

¿Qué lleva a la gente a matar animales en su tiempo libre?

Equipo editorial Wild beim Wild — 20 de marzo de 2026

La psicología ha abordado esta cuestión, con algunos resultados incómodos.

Los cazadores aficionados no son un grupo homogéneo y sus motivaciones son diversas. Sin embargo, la investigación ofrece una visión más compleja que la que presentan las asociaciones de caza: además de las experiencias auténticas en la naturaleza, la necesidad de dominio, los motivos de control y los efectos de desensibilización desempeñan un papel importante.

El estudio de Heubrock: un trabajo pionero de Bremen.

El estudio psicológico más completo realizado hasta la fecha en alemán sobre cazadores recreativos proviene del Prof. Dr. Dietmar Heubrock, psicólogo jurídico de la Universidad de Bremen. En su estudio de 2006, publicado en la revista "Zeitschrift für Rechtspsychologie" (Revista de Psicología Jurídica), él y sus colegas examinaron los rasgos de personalidad, las motivaciones y las actitudes de los cazadores recreativos alemanes en comparación con un grupo de control de personas que no practican la caza.

El estudio incluyó a varios cientos de participantes y utilizó instrumentos psicológicos estandarizados, como el Inventario de Personalidad NEO y escalas para evaluar la agresión y las tendencias dominantes. Principales hallazgos: Los cazadores aficionados reportaron niveles estadísticamente significativamente más altos de orientación dominante y una menor disposición a mostrar empatía hacia los animales. Al mismo tiempo, afirmaron con firmeza declaraciones sobre su conexión con la naturaleza y su sentido de la conservación, un hallazgo que demuestra que ambas motivaciones pueden coexistir.

Heubrock interpretó los resultados con cautela: no se trataba de un "tipo de cazador", sino más bien de una tendencia dentro del grupo. No todos los cazadores recreativos muestran niveles elevados de dominancia. Sin embargo, la frecuencia es lo suficientemente llamativa como para justificar una investigación más profunda. El dossier "Psicología de la caza" resume todo el conjunto de la investigación.

La tesis doctoral de Grohs: Agresividad y motivos de dominación

Otro trabajo importante es la tesis doctoral "Diferencias psicológicas y sociológicas entre cazadores aficionados y no cazadores", de Ursula Grohs. Grohs encuestó a cazadores aficionados y a un grupo de control con características similares mediante cuestionarios sobre autoevaluación, estilos de resolución de conflictos y actitudes hacia los animales.

Grohs descubrió que los cazadores aficionados se consideraban significativamente más agresivos que quienes no lo eran. Preferían con mayor frecuencia estrategias de resolución de conflictos basadas en la dominancia. Además, se observó una disminución estadísticamente significativa de la empatía con los animales, un efecto que parecía intensificarse con la experiencia en la caza, lo que sugiere procesos de desensibilización.

La tesis no se publicó en una revista de gran difusión y, por lo tanto, tiene un prestigio académico limitado. Sin embargo, junto con el trabajo de Heubrock, es una de las pocas fuentes empíricas que definen explícitamente a los cazadores recreativos como grupo de estudio.

Tríada oscura: Narcisismo, maquiavelismo, psicopatía.

La denominada "Tríada Oscura" —un constructo que comprende el narcisismo, el maquiavelismo y la psicopatía subclínica— ha recibido considerable atención en la psicología de la personalidad durante los últimos 20 años. Las personas con puntuaciones altas en la Tríada Oscura tienden a carecer de empatía, a instrumentalizar a los demás y a ser menos propensas a sentir culpa.

Diversos estudios han relacionado las puntuaciones de la Tríada Oscura con actitudes hacia los animales y una propensión a la violencia contra ellos. Un metaanálisis realizado por Kavanagh, Signal y Taylor (2013) en "Anthrizoös" halló sólidas correlaciones negativas entre las puntuaciones de la Tríada Oscura y la empatía animal. Las personas con puntuaciones más altas en psicopatía manifestaron con mayor frecuencia actitudes positivas hacia la caza y la crueldad animal.

Importante: Esto no significa que los cazadores recreativos tengan personalidades de la Tríada Oscura. Sin embargo, las similitudes en sus estructuras motivacionales —deseo de control, experiencia de dominio y distanciamiento del sufrimiento animal— merecen atención científica. Esta falta de investigación es particularmente preocupante, ya que los cazadores recreativos en Suiza representan un grupo legalmente armado y socialmente privilegiado.

Motivos para el dominio y el control: Por qué matar produce satisfacción

La psicología social ha explorado por qué matar animales puede resultar psicológicamente satisfactorio. El concepto del motivo de "dominancia" describe la experiencia de poder y control sobre los seres vivos. En entrevistas realizadas por el investigador de vida silvestre y antropólogo Roger Caras a cazadores recreativos, surgieron repetidamente afirmaciones similares: la sensación de tener el poder de decidir sobre la vida y la muerte, la intensidad del momento y la "autenticidad" de la experiencia.

Estos motivos no son necesariamente patológicos. Sin embargo, demuestran que matar en sí mismo —no solo la experiencia de la naturaleza o la carne— representa un incentivo psicológico. Esto explica por qué los cazadores recreativos siguen cazando incluso cuando no necesitan la carne, cuando los trofeos son irrelevantes y cuando el control de la población es claramente ineficaz.

Para algunos cazadores recreativos, el acto de matar en sí mismo tiene un valor intrínseco; esto no es un juicio moral, sino un hallazgo psicológico relevante para el debate público. Más información al respecto en el dossier "Poner fin a la violencia recreativa contra los animales" .

Desensibilización mediante asesinatos repetidos

Un efecto bien documentado en la psicología de la guerra y la violencia es que la repetición de acciones con una fuerte carga emocional conduce a la desensibilización. Los soldados que matan repetidamente informan de un entumecimiento emocional. Se han descrito procesos similares en los trabajadores de mataderos.

La psicología de la caza ofrece evidencia de mecanismos similares. Los cazadores recreativos novatos suelen reportar emoción, pero también inquietud, tras su primera presa. Esta inquietud disminuye con la experiencia. La tesis doctoral de Grohs reveló que la empatía hacia los animales disminuye con la experiencia en la caza, lo que puede interpretarse como una adaptación al acto repetido de matar.

Este efecto de desensibilización es relevante en la medida en que explica por qué los cazadores aficionados con larga trayectoria objetivan cada vez más a ciertos animales (y su dolor) y los perciben menos como seres sintientes. Esto no es necesariamente un cambio de personalidad, sino más bien un efecto psicológico de aprendizaje.

Fotografías de caza: Lo que revelan las fotos sobre el motivo

Las fotos del cazador con la presa son parte integral de la cultura cinegética. Se comparten en redes sociales, se publican en revistas especializadas y se muestran en reuniones de clubes. Desde el punto de vista psicológico, resultan muy interesantes: sirven como medio para comunicar estatus, autopresentación y reconocimiento social dentro del grupo.

Los estudios sobre la presentación de fotografías de trofeos demuestran que exhibir al animal muerto sirve como prueba de la propia competencia y superioridad. El animal muerto se convierte en un objeto de autoafirmación. Quienes crecieron fuera de la cultura de la caza suelen encontrar estas imágenes repulsivas, ya que en su cultura matar animales no se considera un símbolo de estatus.

Nuestro dossier sobre imágenes de cazadores analiza este fenómeno en detalle y se pregunta: ¿Qué revelan estas imágenes sobre los valores transmitidos dentro de la comunidad de cazadores?

Presión de grupo en los grupos de caza

La caza en Suiza suele ser una actividad social. Los terratenientes, las asociaciones de caza y los clubes de caza crean fuertes lazos sociales. Quienes crecen o se integran en una comunidad así se ven sometidos a una considerable presión para adaptarse a sus normas.

La psicología social nos dice que la identidad grupal y la presión social pueden llevar al mantenimiento de comportamientos que un individuo podría cuestionar o rechazar por sí mismo. En las sociedades de cazadores, esto puede significar que quienes no disparan sean vistos como débiles o sentimentales. Quienes describen a los animales como capaces de sufrir se arriesgan a sufrir sanciones sociales. Estas dinámicas impiden la reflexión abierta dentro del grupo.

La socialización de los niños dentro de la cultura de la caza es particularmente problemática. El informe "La caza y los niños" examina los efectos psicológicos de que los niños sean introducidos a los rituales de matanza a una edad temprana y aprendan que matar animales es una actividad recreativa.

La hipótesis del vínculo: ¿La crueldad animal como predictor de la violencia contra los seres humanos?

La denominada «Hipótesis del Vínculo» o «El Vínculo» se refiere a la conexión empíricamente comprobada entre la crueldad animal y la violencia interpersonal. Estudios criminológicos demuestran que las personas que torturaron o mataron animales durante su infancia o adolescencia tienen un mayor riesgo de cometer posteriormente actos violentos contra otras personas.

La caza no es lo mismo que la crueldad animal; esta es una distinción importante. Sin embargo, las investigaciones sobre la hipótesis de la relación han abordado ocasionalmente las formas legales de matar animales como posibles factores influyentes, especialmente cuando la matanza se normaliza desde temprana edad y sin crítica alguna. La evidencia en este caso es menos concluyente que en lo que respecta a la conexión entre la crueldad animal explícita y la violencia, pero la cuestión es científicamente válida.

En este contexto, cabe destacar que en Suiza se han cometido varios actos de violencia graves en los últimos años por parte de personas con licencia de caza. No existe un análisis sistemático de estos casos. El informe «Poner fin a la violencia recreativa contra los animales» aborda las consecuencias sociales de un examen exhaustivo de este problema.

Aspectos positivos, ¿sin asesinatos?

Sería injusto negar que los cazadores aficionados a menudo buscan un contacto genuino con la naturaleza y una conexión real con la fauna silvestre. Madrugar, pasar horas en la naturaleza, reconocer huellas de animales, observar su comportamiento: todas estas son experiencias reales y valiosas.

La pregunta crucial, sin embargo, es: ¿Es necesario matar para vivir estas experiencias? La respuesta de la psicología y la educación ambiental es inequívoca: No. Experimentar la naturaleza, desacelerar el ritmo, sentir la comunidad y conectar con ella se puede lograr mediante el senderismo, la observación de aves, la fotografía de vida silvestre, la biología de campo y otras formas de contacto con la naturaleza, sin armas, sin disparar, sin causar sufrimiento a ningún otro ser vivo.

Si se eliminara la matanza, algunos cazadores recreativos optarían por estas alternativas. Otros dejarían de practicarla. Esto sugiere que, para un sector de la comunidad de cazadores recreativos, la matanza no es un efecto secundario, sino una motivación fundamental; un hallazgo que la sociedad debería debatir.

La socialización y la transmisión de la violencia a los animales

La caza es una práctica tradicional en muchas familias. Los niños crecen con la matanza de animales como algo normal. Desde la perspectiva de la psicología del desarrollo, esto es significativo: lo que se experimenta como normal en la infancia se cuestiona con menos frecuencia en la edad adulta. Los niños que participan en actividades de caza desde temprana edad y experimentan la matanza de animales como algo socialmente positivo desarrollan una brújula moral diferente hacia los animales que los niños a quienes se les presentan los animales como seres dignos de protección.

Esto no es una crítica a familias individuales, sino una observación estructural. Las culturas que normalizan la matanza reproducen esta norma. Esto plantea interrogantes como: ¿Qué mensaje transmite una sociedad cuando protege legalmente, subvenciona y glorifica culturalmente la matanza de animales como actividad recreativa? El informe "Caza y Niños" explora esta cuestión con mayor profundidad, considerando la protección infantil y la psicología del desarrollo.

Construcciones de la masculinidad y la caza

La caza en Suiza sigue estando dominada por los hombres: alrededor del 80 % de los titulares de licencias de caza son hombres. Esto no es casualidad. Históricamente, la caza está profundamente ligada a las nociones de masculinidad: fuerza, resistencia, superioridad sobre la naturaleza y la capacidad de matar como signo de madurez y soberanía.

Las investigaciones en psicología social sobre la masculinidad demuestran que los hombres que se adhieren firmemente a las normas tradicionales de masculinidad son más propensos a usar la violencia contra los animales y muestran menos empatía hacia los seres sintientes. Se trata de una correlación, no de un determinismo, pero su significación estadística es suficiente para no ignorarla en los debates sobre la psicología de la caza.

La tendencia también resulta interesante: entre la generación más joven, la caza como ritual de iniciación masculina está perdiendo importancia. La proporción de mujeres con licencia de caza aumenta lentamente. Si esto modifica la estructura motivacional psicológica de la caza es una cuestión abierta a la investigación.

Lo que la investigación exige: Psicología independiente de la caza.

La investigación sobre la psicología de la caza es limitada, considerando su relevancia social. Existen pocos estudios independientes y bien financiados. La razón principal probablemente sea política: las asociaciones de cazadores no tienen interés en investigaciones que analicen críticamente a sus miembros. La financiación gubernamental para la investigación prioriza temas con mayor consenso social.

Lo que falta: estudios longitudinales a gran escala y metodológicamente rigurosos que sigan a los cazadores recreativos durante varios años. Encuestas estandarizadas sobre perfiles de personalidad, estructuras motivacionales y cambios psicológicos derivados de la caza. Estudios comparativos internacionales que pongan de relieve las diferencias culturales.

Esta investigación tendría una gran importancia social, no para criminalizar a los cazadores aficionados, sino para comprender los procesos psicológicos que acompañan a la matanza voluntaria de animales y las consecuencias sociales que de ella se derivan. El silencio de la comunidad científica sobre este tema es, en sí mismo, un dato revelador.

Conclusión: La situación de la investigación es incómoda, pero relevante.

La psicología no ofrece una imagen simple del "cazador malvado". Los cazadores aficionados son personas con motivaciones complejas. Sin embargo, las investigaciones demuestran que la necesidad de dominancia, el control, la desensibilización y la disminución de la empatía hacia los animales son características estadísticamente significativas en este grupo. Estos hallazgos merecen un debate público, especialmente porque se trata de individuos legalmente armados que matan a más de 100 000 animales al año.

Podrá encontrar más contenido en wildbeimwild.com:

Puedes encontrar más información sobre la política de caza actual en Suiza en nuestro dossier en wildbeimwild.com .

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