El acuerdo de la ONU sobre plásticos fracasa por primera vez en Ginebra.
Los recientes esfuerzos por alcanzar un acuerdo vinculante a nivel mundial para frenar la contaminación por plásticos han fracasado por ahora.

La quinta sesión (INC-5.2) de las conversaciones de la ONU en Ginebra concluyó sin acuerdo. Aún no se ha fijado un calendario para la reanudación de las negociaciones.
Durante más de diez días, alrededor de 2.600 participantes, entre ellos 1.400 delegados de 183 países y numerosos observadores, se reunieron en la sede de la ONU, el Palacio de las Naciones en Ginebra, para negociar un tratado jurídicamente vinculante contra la contaminación por plásticos.
Los textos finales —un total de dos borradores— no fueron aprobados.
Causas del fallo: Producción de plásticos y productos químicos.
¿Debería el acuerdo incluir límites vinculantes a la producción de plástico o centrarse en la gestión de residuos? Más de 100 países, entre ellos la UE, China, Tuvalu y Uganda, pidieron límites vinculantes a la producción y la regulación de los aditivos.
Países como Estados Unidos, Arabia Saudita y Kuwait se opusieron a esta medida, priorizando el reciclaje, la higiene de los productos y las mejoras en el diseño, y rechazando categóricamente los límites de producción. Este estancamiento provocó finalmente el fracaso del acuerdo.
Entre la frustración y la perseverancia
Los copresidentes de la denominada Coalición de Alta Ambición —integrada por unos 100 estados ambiciosos, entre los que se incluyen países líderes como Noruega y Dinamarca— expresaron su decepción. Dinamarca calificó el fracaso de "verdaderamente triste".
La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, destacó que, a pesar de los estancamientos, "todos los países desean claramente permanecer en la mesa de negociaciones". Según la agencia ambiental de la ONU, la contaminación por plásticos es omnipresente: se encuentra en los ríos, el suelo, los seres vivos e incluso en el cuerpo humano.
Los ecologistas expresaron fuertes críticas: Greenpeace acusó a las negociaciones de ignorar la "expansión imparable de la producción de plástico"; WWF advirtió de "más daños, más sufrimiento, más devastación".
El debate sobre el plástico va más allá de las cuestiones medioambientales: también afecta a la salud y la reproducción. Los aditivos que dañan el sistema endocrino presentes en los plásticos, como los ftalatos y los bisfenoles, están relacionados con una disminución mundial del recuento de espermatozoides.
Una parte del problema global sigue sin resolverse.
La alianza negociadora debe hacer frente a las crecientes críticas: los repetidos fracasos y un proceso poco transparente están generando preocupación sobre el principio de consenso; algunos expertos piden una votación por mayoría cualificada para evitar futuros bloqueos.
Mientras tanto, las cifras van en aumento: anualmente se producen más de 460 millones de toneladas de plásticos nuevos, y alrededor de 20 millones de toneladas acaban contaminando el medio ambiente.
Aún no se ha establecido un calendario concreto para la continuación de las negociaciones. Sin embargo, Inger Andersen recalcó que el proceso continuará, aunque con nuevos retos, sobre todo la exigencia de procedimientos más inclusivos y transparentes.






